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Loreta (#14) no se movió a pesar del trueno

martes, 9 de junio de 2026· Por Omar

Loreta (#14) no se movió a pesar del trueno


Omar Enrique Verdugo Cabeza llegó al bosquecito esa mañana con unas perchas libres bajo el brazo y las instaló sin mayor ceremonia entre los árboles. No tuvo que esperar mucho: la Loreta número 14 las descubrió casi de inmediato y eligió una. Se quedó ahí posada, quieta y decidida, mientras el día avanzaba y los demás loros verdes y una guacamaya azul y amarilla (Ara ararauna) iban y venían entre las ramas y el alimento. La tarde estaba clara, sin una nube que amenazara, cuando de repente cayó un centellazo que retumbó por todo el bosquecito. Las aves se sacudieron del susto — loros, guacamaya, todos — y Omar instintivamente bajó el celular pensando en el rayo. Pero cuando volvió a mirar, la Loreta 14 seguía exactamente donde estaba: en la percha que él había puesto esa mañana. "Eso me da alegría", dijo Omar, y en esas cuatro palabras cabe todo lo que significa pasar el día observando, cuidando, construyendo perchas una por una para que un ave las encuentre y las haga suyas. El trueno pasó. La Loreta 14, no.
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