Skip to content
La número uno siempre supo el camino

jueves, 7 de mayo de 2026· Por Omar

La número uno siempre supo el camino


Llevaba semanas libre en el cerro cuando la guacamaya azul y amarilla con la medalla número 1 tomó una decisión que nadie le pidió: volver. No al cautiverio, sino al lugar que su memoria guardaba con más fuerza — el bosquecito donde había compartido meses con sus compañeras de aviario antes de ser liberada. Omar Enrique Berdugo Cabeza estaba cerca del aviario #4 cuando la vio aparecer entre la vegetación, con ese azul turquesa y ese amarillo dorado que no se confunden con nada, y la observó hacer lo que ningún protocolo de rehabilitación podría haber previsto: intentar entrar de nuevo. No lo hizo por miedo ni por hambre — las fotos la muestran posada tranquila en su percha de siempre, comiendo papaya y sandía con la calma de quien regresa a casa después de un viaje largo. Lo hizo porque los *Ara ararauna*, como tantas criaturas que han pasado tiempo suficiente en un lugar, desarrollan una memoria de sitio que el tiempo libre no borra. Desde entonces, la número 1 no se ha querido marchar. Sigue ahí, en ese rincón del santuario donde la vegetación tropical se cierra sobre el aviario #4, recordándonos que la libertad y el apego a un lugar no siempre se contradicen.
La número uno siempre supo el camino · 2
La número uno siempre supo el camino · 3
La número uno siempre supo el camino · 4