
jueves, 7 de mayo de 2026· Por Omar
El orejero que florecía bajo la lluvia
En el cerro Los Guardianes del Paraíso, Omar Enrique Berdugo Cabeza caminaba bajo la lluvia cuando se topó con un orejero —Enterolobium cyclocarpum— que parecía haberse vestido de fiesta para recibirlo. El árbol, uno de los gigantes nativos del Caribe colombiano, llevaba sobre sus ramas un jardín entero de plantas epífitas: musgos, helechos y enredaderas que convirtieron cada rama en un mundo aparte. El aire olía a tierra mojada y la brisa bajaba fresca desde el cerro.
Fue la lluvia la que reveló lo mejor del paisaje. Sobre los pétalos blancos del orejero, las gotas brillaban como pequeños espejos bajo el cielo nublado, y entre la vegetación densa de la ladera, Omar también registró una planta de amaranto silvestre —posiblemente Amaranthus sp.— con sus espigas blanquecinas empapadas y erguidas contra el verde oscuro del monte. Dos fotografías y un video quedaron como testimonio de lo que puede pasar cuando uno se atreve a caminar con lluvia y los ojos bien abiertos.

