
viernes, 24 de abril de 2026· Por Alejandro | Los Loros
Los carteles del Colegio Cojowa junto al estanque
Más de cuarenta estudiantes del Colegio Cojowa llegaron al santuario de la Fundación Loros un lunes de mayo, y no vinieron con las manos vacías. Traían carteles que ellos mismos habían dibujado y rotulado sobre cuatro especies: la guacamaya, el loro cabeciazul (*Pionus menstruus*), el loro alinaranja (*Amazona amazónica*), el periquito y el periquito broncero. Uno por uno los fueron presentando ante sus compañeros, de pie junto al estanque de aguas verdosas que refleja los árboles del santuario, mientras el equipo de la Fundación —identificado con camisetas verdes— escuchaba y complementaba con explicaciones sobre la vida de esas aves en el bosque seco tropical.
Después de las presentaciones, el grupo se acomodó bajo la palapa, donde el equipo les explicó el procedimiento de reintegración a la naturaleza: ese camino cuidadoso que siguen los loros rescatados antes de volver al monte. La tarde cerró con bandejas de papaya, mango y otras frutas tropicales que los pelados compartieron entre el zumbido de los árboles y las voces mezcladas con el aire de la reserva. Alejandro, del equipo de campo, documentó cada momento de una visita que los niños, claramente, habían preparado con juicio.
























