
Wednesday, July 15, 2026· By Alejandro | Los Loros
El armadillo que volvió del pueblo
Alguien de Villanueva decidió hacer lo correcto. Llegó con un armadillo vivo entre las manos — sano, entero, con su caparazón de bandas intacto — y lo entregó voluntariamente. No hubo trámite largo ni explicaciones difíciles. Solo el gesto simple de quien sabe que ese animal no le pertenece.
Carlos Alberto lo recibió con guantes de trabajo en el monte seco de la reserva, donde el suelo de raíces expuestas y hojas secas ya anunciaba el hábitat del animal. Lo sostuvo por la cola, como manda el manejo correcto, y lo puso a caminar entre la vegetación del sotobosque. El armadillo no tardó mucho en desaparecer entre las ramas.
Esas entregas voluntarias dicen algo sobre la gente que rodea Los Loros: que cuando el monte les pone un animal en las manos, saben a quién llamar. Y que hay más de una manera de cuidar un territorio.


